domingo, 6 de abril de 2008

EL PRESO Y LA HORMIGA


Un preso llevaba años viviendo absolutamente sólo en su celda. No podía ver ni hablar con nadie, y le pasaban la comida a través de un ventanuco en la pared. Un día entró una hormiga en su celda. El hombre contemplaba fascinado como el insecto se arrastraba por suelo...
Y lo tomaba en la palma de su mano para observarlo mejor, le daba un par de miguitas de pan y por la noche lo guardaba en su tacita de hojalata. Y un día de pronto descubrió que había tardado diez largos años, de reclusión solitaria, en comprender el encanto de una hormiga.

36 comentarios:

la-de-marbella dijo...

La mente humana encuentra la liberación en las cosas y lugares mas insospechados. Quizas la soledad y la carencia son imprescindibles para darnos cuentas de las pequeñas cosas que nos acompañan cada día. Siempre me gustan tus relatos. Saludos

Zololkis dijo...

See Please Here

Miguelo dijo...

para mi la moraleja es q el ser humano no ve lo que tiene delante las narices muchas veces

Alex dijo...

Entonces el tipo estaba preso de sí mismo.

Kisses!

Fini dijo...

Pues me da la sensación que el hombre le hizo a la hormiga lo que le han hecho a él, encarcelarla y darla de comer.... saludos

Patri dijo...

A veces solo hay que mirar bien para ver el encanto de las cosas...

Todos estamos recluidos en nuestro propio mundo, ¿o no? Tú seguro que no. ^_^

Besotesssssssssss

Belén dijo...

Nunca es tarde si la dicha es buena amiga mía... al menos la descubrió... hay gente que está toda una vida y no entiende nada...

Besicos

El antifaz dijo...

... y fue la hormiga la que quedó presa en el vaso de hojalata.
... es que la libertad no existe en términos absolutos, ni la reclusión tampoco.
Besos.

Svor dijo...

cuando el ego desaparece, aparece lo esencial.

Chicho dijo...

la soledad hace que esos pequeños detalles sean grandes....

Maria Cristina dijo...

el sentirte preso, encerrado, solo hace que uno aprecie la cosas simples de la vida

Tomás dijo...

hay quienes no se dan cuenta de nada durante toda su vida, ni de las cosas insignificantes que nos rodean como de las importantes, están solo por fastidiar a los demás
y parece que tenemos que sufrir para darnos cuenta de lo que significa la vida

un abrazo

La otra parte de mí dijo...

a veces hay que llegar desde el infierno al cielo...

Jassy dijo...

no vemos lo que tenemos delante de nuestros ojos, como eso de mirar pero sin ver...

eyrenne dijo...

Cuanto tiempo perdemos en efecto en darnos cuenta de las cosas tan maravillosas q1ue hay alrededor.

Que desperdicio.

Saludos!

;)

Letizia dijo...

La soledad es agobiante. Lo dice Maripuri. Yo de soledades no sé nada.

Besos de Pirncesa

La gata Roma dijo...

Las hormigas no es que me encanten, ero es evidente que una situación extrema te hce valorar cosas así...
Kisses

Fanmakimaki ファンマキマキ dijo...

Y lo llamó Viernes.

De cenizas dijo...

Y la hormiga, ¿no maldijo su suerte al perder la libertad?


besos

El futuro bloguero dijo...

Suena a Conde de Montecristo...

Ya no hay cárceles así, de esas en las que no se ve a nadie, ni el sol, ni el futuro...

zanzara dijo...

Hay que ver lo que es necesario estar pasando para darnos cuenta de lo que tenemos delante...

Un beso!

Dinora dijo...

Que buena moraleja, y sería mejor no tener necesidad de aislarse de lo ordinario para volverse a sorprender con lo extraordinario...

Saludos ;)

Sombras en el corazón dijo...

Es estupendo darse cuenta de las pequeñas cosas y aprender a apreciarlas... lo que me da miedo es que tipo de proceso tenemos que seguir a veces para conseguirlo.
Estar a punto de morir o diez años en la cárcel... me gusta mucho más leer tu post y reflexionar sobre ello :0)

Un abrazo

Sergion dijo...

Te mereces un premio, pásate por mi blog.
¡Besos y abrazos!

María (Luna) dijo...

Bonito cuento...Si es cierto que a veces no nos damos cuenta de las cosas. Incluso a veces ni cuando las perdemos.

Besos

Necio Hutopo dijo...

Diez años? Es mucho tiempo, para apreciar la importancia de las hormigas sólo hace falta un día de migraña... O leerse a Cortázar

isuntza dijo...

Es curioso el tiempo que el hombre puede tardar en entender las cosas más simples Vive angustiado en sus propios problemas y no tiene tiempo para nada que no sea importante, para una hormiga, por ejemplo Por eso yo no quiero crecer, quiero seguir siendo el niño que se queda largo rato embelesado mirando una simple hormiga, que trata de entender las cosas más sencillas y de guardar los detalles de lo cotidiano para transformarlos en felicidad Al final eso nos diferenciará cuando se apague la luz para siempre Unos habrán malvivido creyéndose libres sin serlo, dedicando todo su tiempo a su infeliz vida y otros habremos sobrevivido, libres realmente, dedicando todo nuestro tiempo a ser felices disfrutando de todo lo que nos rodea Ese es el mejor objetivo Muxus para vosotras mismas, wapas & rekuerdos desde el Norte!!

juan rafael dijo...

Se quedó copn la exploradora y no volvieron a saber más de ella.

Maria dijo...

O tambien que el humano ve lo que quiere ver y cree lo que quiere creer.

Sureña dijo...

Porque aunque se repita hasta la saciedad... no apreciamos lo que tenemos ni el valor de las cosas, hasta que las perdemos...

Besos

Nanny Ogg dijo...

Bueno, hay quien no llega a comprender eso en toda una vida.

Besos

MayFloR dijo...

cuando uno está sólo, hasta la cosa más insignificante para esa persona hasta ese momento, es la mejor de las compañias.





unbeso!

PIER BIONNIVELLS dijo...

Por lo menos tenia una hormiga para cuidar.. si ya se que es tarde como para valorar este pequeño mini animalito..pero a el no le quedo de otra..
abrazos.

José Antonio dijo...

Más vale perder ciertas cosas para que acabemos valorándolas, porque si jamás perdemos, no seremos conscientes de lo que supone eso.
Tener que recurrir a eso es drástico pero eficaz. Aunque, el ser humano olvida rápidamente las lecciones aprendidas.
Besos desde mi destierro

manuel-tuccitano dijo...

Demasiadas veces no nos damos cuenta cuan bello puede ser cualquier insignificancia que nos rodes...Saludos

Joana dijo...

la soledad te ayuda a ver y a comprender que los pequeños detalles sean grandes!