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martes, 9 de septiembre de 2008

MUJER DESCONOCIDA - RELATS CONJUNTS


Desde Relats conjunts nos invitaban a crear un texto a partir del cuadro "Mujer Desconocida"


La verdad es que aquella mujer no tenía nada atrayente, más que su sombrero de plumas que en pleno siglo XXI era bastante vistoso. Seguramente algún diseñador lo vuelva a poner de moda, pensé.

Me entremetí entre los callejones que daban a la tienda de antigüedades del Sr. Ramiro, bisnieto, nieto e hijo de anticuarios. Era tal la devoción que sentía por su trabajo que hasta su cara parecía haber salido de un cuadro del medievo. Al entrar en el establecimiento, sito en la calle del Arte, nº 7, percibí ese olor a polvo y a polillas tan característico de los muebles antiguos con falta de ser restaurados. Ví al Sr. Ramiro y me llamó la atención un retrato que tenía justo detrás de él. ¡Era imposible!, aquel retrato era la viva imagen de la mujer que hacía escasos minutos había visto en la calle, el sombrero de plumas y su faz blanquecina no dejaban lugar a dudas.

Pregunté si ahora se dedicaban a hacer retratos, quizá esa mujer quería parecerse a algún antepasado suyo. El Sr.Ramiro, con esa educación que emanaba, me dijo que no, que ese cuadro que yo señalaba llevaba allí no sabía el tiempo, desde que él tenía razón de ser aquel cuadro había estado allí. El autor era desconocido y a nadie parecía haberle interesado jamás.

Me sentía pertubada y quise encontrarle lógica, al igual alguien había entrado anteriormente al establecimiento y había visto el cuadro, después había decidido vestirse así para hacer un teatrillo y ganarse unas monedas, en la zona los mimos y otros artistas eran muy frecuentes.

Volví a mi casa sin haber comprado lo que quería, ya volvería al día siguiente.


Era una mañana fresca de otoño y salí de casa para ir a la tienda del Sr. Ramiro, hoy compraría el escritorio que necesitaba para mi nueva sala de lectura.

Al llegar al nº 7 de la calle del Arte, miré y volví a mirar, no había ni restos de la casa de antigüedades que tantas veces había visitado. El local estaba allí, era el nº 7, entré dentro y desde luego el Sr. Ramiro no estaba. El local parecía abandonado hacía tiempo, pero yo sabía que eso era imposible, pues ayer mismo había estado allí. Nada en la calle del Arte parecía estar en su sitio, me fui cabizbaja pensando en lo raro del asunto. Al llegar a mi nuevo piso, el que todavía no había podido acabar de decorar, me encontré una sorpresa: Encima de la chimenea había un cuadro colgado: el de aquella mujer del sombrero. No me pareció una mujer desconocida, porque la cara de esa mujer era la mía propia.

jueves, 17 de enero de 2008

¿CÓMO SERÍA, SI AHORA TUVIERA SU EDAD?


Desde Relats Conjunts, nos invitan a saber que nos sugiere este cuadro.

Este es mi relato:

¿Cómo sería, si ahora tuviera su edad?

Me quedé mirando aquel cuadro que parecía tener vida. Aquel niño me recordaba tanto a alguien… Su imagen sumida en una quietud poco habitual para su edad, me hacía tener escalofríos, sin embargo no podía apartarme de él.
El grupo se iba dispersando por la sala, observando otras obras. Aquel niño de ojos saltones y oscuros, parecía que sólo me miraba a mí, que sólo me importaba a mi.

¿Cómo sería, si ahora tuviera su edad?

Intenté dispersar mi atención y anduve en círculos por aquella sala, círculos que siempre me devolvían al mismo sitio, a ese cuadro que reflejaba algo que no llegaba a adivinar.

Y de nuevo me preguntaba: ¿Cómo sería, si ahora tuviera su edad?

De repente, el vientre me dio un pinchazo y me recordó al ser que una vez tuve en mis entrañas. Aquel, que el mismo día en que nació me arrebataron de los brazos.

¿Cómo sería, si ahora tuviera su edad?

El guía del museo me hablaba en su francés perfecto, pidiéndome que abandonara la sala. Le pedí un último minuto, que me concedió.

Me puse frente al cuadro y le pedí a ese niño, que bien podría ser el mío, que viniese. Abrí mis brazos, como una madre que espera un abrazo de su pequeño y el cuadro tomó vida. Aquel niño saltó y yo desaparecí para siempre de este mundo, convirtiéndome en alguien a quien llaman: La Gioconda.

martes, 9 de octubre de 2007

MALA SUERTE (RELATS CONJUNTS)




Desde pequeño he tenido mala suerte: nada más ver la primera luz, la que hacía de comadrona, una vecina aprendiz de todo, maestra de nada, me hizo daño en los huesos de los hombros y brazos y desde entonces mantengo una posición rígida, hecho que en el colegio no me privo de insultos y otros sin sabores.
En la adolescencia conocí a María, una chica muy guapa y buena que se enamoró de mí sin importarle mi rigidez. En vísperas de nuestra boda sufrió un infarto de miocardio y cayó fulminada.
Cada vez que empiezo un nuevo trabajo, la empresa quiebra.
No hay traje que no se me manche el mismo día que lo estreno.
Si intento hacerme fotos, siempre algo pasa, antes se velaban los carretes y ahora con las cámaras digitales pues pasan otras cosas… Por ejemplo, hoy he ido hacerme una foto (la cual adjunto como prueba fehaciente) y justo ha caído una manzana en el mismo momento que el fotógrafo ha hecho el clic… ¿Es o no es mala suerte?