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lunes, 18 de febrero de 2008

RELATO TESTIGO 3


Durante los seis meses tras el primer encuentro entre Raquel y Manuel mantuvieron el contacto y quedaban regularmente. Incluso en algunas ocasiones, tras verse, se escribían mensajes al teléfono móvil o al correo electrónico para hacerse saber el uno al otro que el encuentro era lo mejor que les ocurría durante tiempo. Los sentimientos empezaban a aflorar, el ambiente era intenso, las miradas lo decían todo.

En ese tiempo ninguno tomó la iniciativa para hablar sobre sus propios sentimientos. Hablaban sobre la rutina, sobre sus proyectos, sus intenciones a corto y medio plazo, sus vidas. Raquel cada vez tenía más dudas sobre su religión, y Manuel tan sólo escuchaba y dialogaba con ella para que se sintiera cómoda.

Un buen día antes de despedirse, Raquel comentó que sentía que eran un amor platónico el uno para el otro. Manuel salía de una relación difícil, y las diferentes creencias religiosas de ambos dificultaban una posible relación. Manuel asintió que sentía algo parecido, argumentando sus sentimientos más sinceros, y se fundieron en un largo abrazo. Luego se miraron unos segundos, y Raquel le dio un tímido beso de despedida cerca de la comisura de los labios. A este siguieron un seguido de besos y caricias. Raquel se despidió, estaba cerca de casa y prefería marchar, prometiendo a Manuel hablar sobre lo sucedido.

Los días pasaban, Manuel estaba confuso y esperaba una respuesta que no llegaba. Raquel necesitaba espacio para pensar a cerca de lo sucedido, y sobre la difícil situación de sus sentimientos con sus creencias.

Raquel atendió las dudas de Manuel, y ambos decidieron seguir viéndose procurando evitar implicarse demasiado sentimentalmente, pero resultaba inevitable, en ocasiones, besos y algunas caricias. Respetando ambos la decisión tomada.

La situación se hacía cada vez más complicada para ambos. Tanto Manuel como Raquel empezaban a estar algo incómodos con la relación que mantenían, y sin acordarlo los encuentros fueron muy esporádicos y más espaciados en el tiempo.

Al cabo de unos meses, Raquel sorprendió a Manuel. Ésta decidió dar un giro radical a su vida y decidió comentárselo en persona. En realidad eran básicamente dos noticias: La determinación de abandonar la religión y la de independizarse en una ciudad lejana.

Manuel estaba descompuesto, pero tras reflexionar unos minutos entendió la decisión. Necesitaba desconectar y vivir un tiempo alejada de todo lo que conocía hasta ahora, para poder valorar sus ideales y crear su propia filosofía de vida, sin influencias externas.

El tren de la vida arranca de nuevo para Manuel y Raquel, sin tenerse cerca. Quién sabe si el destino les junta en otro vagón.

jueves, 7 de febrero de 2008

RELATO TESTIGO 1


Un amigo me preguntó si me apetecía publicar su Relato Testigo... Y le dije que sí. Así que espero que disfrutéis con el. Habrá más entregas.


RELATO TESTIGO 1


Era un frío día de Noviembre, Manuel estaba trabajando y tan sólo quedaban diez minutos para acabar su jornada. Como normalmente hacía a esa hora, comprueba su correo. Ningún mensaje en el correo personal, uno nuevo en el de la empresa:

"Javier Díez, antiguo compañero de USC, nos invita a participar en una página web que ha creado para compartir aficiones, gustos musicales, literarios y cinéfilos. Además nos anima a aportarle nuestra opinión en su versión inicial para realizar mejoras a nivel de contenido. Vuestra opinión cuenta. Hacédsela saber.

Direccción: http://www.unawebdecontactos.es

Atentamente, Ana María López.

Responsable de comunicación de USC"

Manuel no conoció a Javier Díez, pero le hablaron muy bien de él. Tras leer el correo echó un vistazo rápido a la página, a la que no prestó demasiada atención. Al día siguiente varios compañeros de Manuel se habían apuntado, y durante días fue comentario de la sala de café de USC. Manuel no tardó mucho en darse de alta. Para ello rellenó sus datos personales, añadió una foto que usaba para el Curriculum Vitae y añadió sus aficiones, gustos musicales, literarios y cinéfilos tal como se requería. Durante la primera semana recibió mensajes de los compañeros y compañeras de trabajo.

Al principio Manuel pensó en esta página como un sitio donde poder pasar un rato comentando las fichas de los compañeros de trabajo, pero también vió que era un buen lugar donde romper con la rutina. Algunos días al llegar del trabajo leía fichas de usuarios que no conocía, algunos con los que compartía gustos. Un día le llegó un mensaje de una chica, que respondía al nombre de Raquel. Un mensaje breve. Luego comprobó que era de un pueblo cercano al suyo. Trabajaba los fines de semana y estudiaba educación infantil, tenían gustos similares y era muy guapa. Manuel, sorprendido, decidió contestar.

Tras varios mensajes por la web decidieron intercambiar su dirección de correo. Manuel era un chico corriente, los días que al llegar a casa después de trabajar no salía con los amigos, se conectaba a internet. Comenzó a conocer a Raquel, hablaban de sus gustos, ya descritos en la web, temas de actualidad, inquietudes y sus respectivas rutinas. Manuel cogió confianza y pronto le explicó que salía de una relación que le había marcado bastante, sin ninguna intención más allá que la de desahogarse con una persona que parecía ser ya una amiga más.

Coincidían casi a diario, pasaron un par de semanas y Raquel propuso a Manuel que se conocieran en persona, justo algo en lo que pensaba él desde hacía varios días. Intercambiaron teléfonos móviles y quedaron ese mismo domingo por la mañana para tomar un café y tener una primera toma de contacto.

Manuel acudió con tiempo a la cita, como solía ser habitual en él. Pasaban cinco minutos y ya comenzaba a impacientarse, como solía ser en él temió lo peor. Tras quince minutos no pudo resistir la tentación de llamarla, pero su teléfono estaba sin cobertura.



Sircat.

jueves, 5 de julio de 2007

MERECIENDO UN PAN

A mi amigo J.A. “Merezco un pan”


Mi pluma absorbe tinta para sentirse útil en manos inexpertas como las mías y el resto de mis sentidos se desperezan por la mañana para aprender de todas tus letras.
Mido cada una de las palabras que sueltas pensando en poesía, analizo la forma, el estilo porque es grande porque tiene la belleza del momento vivido.
Recorren cada centímetro de cuartilla virtual como hadas en sus cuentos, como luz tenue que brilla más al roce con tus sentimientos.
Eterno es el momento de la espera de nuevos versos, de nuevas experiencias bien plasmadas entre palabras que juegan a unirse para describirte y descubrirte.
No debes, no puedes dejar de escribir porque mis letras quedarían disueltas entre lágrimas saladas, provisionadas por unos ojos tristes que no verían ese resplandor que bien merece un pan.

martes, 12 de junio de 2007

EL CORAZÓN QUE UN DÍA QUISO SER INDEPENDIENTE

Aportación de José Antonio.
Opinión relacionada con el artículo del día 11/06/07: "Con el amor no se puede ir de compras"

http://www.youtube.com/watch?v=odXqBrb6ctI



¿El amor tiene dos caras?. Como tu bien dices, no se puede ir de compras, pero también hay que aceptar tanto los sies como los noes. Me recuerda aquellos tiempos en los que buscaba una relación estable (como haría cualquier ser humano en pleno uso de sus facultades mentales) y lo único que encontraba era lo que no quería. Y el día que dejé de buscar, por arte de birlibirloque (que ya me gustaría a mi saber qué tipo de arte es ese), apareció. Parecía buena gente, además de guapa y con buena figura. Simpática, eso los son todas al principio, como deben pensar muchas mujeres como tu de los hombres, culta, no podía esperar menos que eso … en fin, ese caramelo en la puerta de un colegio que quién no se atrevería a coger si se lo ofreciesen. Pues nada, mi vida duró a su lado cinco minutos, más cuatro años, trescientos sesenta y cuatro días, veintitrés horas y cincuenta y cinco minutos de absoluta dominación de ella. Y yo, sinpi, sinpa y sinco (piso, pasta y coche), cuando me abandonó por otro el día de mi cumpleaños, aunque mal, me sentí bien. Y aunque bien me sentí mal, porque cada día me recordaba que hacía esos cinco años menos cinco minutos que yo no era dueño de mi vida y de repente, encontrármela toda de golpe para mi, pues qué quieres que te diga, no sabía qué hacer con ella. La mala vida piensan algunos, la buena vida pensé yo. Trajeado con un chándal de forro blanco caminé sobre la lava ardiente de mi viejo pasado sin más prisa que pausas, intentando encontrar lo que nunca creí que debí perder. Y entonces me dí cuenta que para ser matador primero hay que ser mozo y que inexpertos en el amor había ciento y la madre. Por eso me volví al revés, vacilón, malhumorado (no sé por qué, bendito amor, mire usted), tibio, como el sudor de mi frente, como el café que no me tomé ayer. Y quiso ser el destino de viejos rencores, quien para hacer más dulce la sabrosa venganza, que me dio un buen trabajo, una buena familia y una buena botella de whisky. Y donde el cuento acababa comiendo perdices, vengué mi pasado contándome a mi mismo si el amor realmente merece la pena, entre latido y latido, de este corazón, que un día quiso ser independiente.

Gracias, José Antonio