
Querida amiga:
¿Dónde te encuentras?, te siento cerca. Quiero que esta carta sin sello te llegue al cielo, aunque creo que tardarás más que yo en llegar. Mis fuerzas se están acabando, espero que me estéis esperando. Tobías se marchó la semana pasada, ¿os habéis encontrado?
A pesar de lo agotado que me siento, pienso en lo feo que voy a morir, con estos dos bultos que me puso aquel matasanos de las Ramblas, pero en fin, ahí, todos seremos igual.
Tengo sueño, mis párpados suben y bajan como paso de Semana Santa, mis manos tiemblan, mis pies están morados, me cuesta respirar ¿estará llegando el final?
Amiga mía, me encuentro muy mal, ven a buscarme, te lo ruego.
Acabó de ver a la muerte esconderse tras la puerta de la cocina, oigo su voz susurrante como me reclama.
Esperadme que pronto llegaré, seguramente, de esta noche no pasaré. Quiero ir con vosot
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A l@s que aún no lo tienen o no lo saben, para que tomen precauciones.
Hemos podido comprobar que es un círculo vicioso, que cuanto menos seamos conscientes del riesgo que corremos, más se propagará la enfermedad. En pleno siglo XXI, morirá gente por ignorancia.
El SIDA se ha convertido en polémica y demagogia y es mucho más grave como para simplemente analizarlo o debatirlo en los medios de comunicación. El SIDA no es un problema ideológico, es un problema de salud pública.
A nuestros personajes la agresividad de esta enfermedad devastadora, les volatizó, en un breve periodo de tiempo, todas las células de aniquilación de organismos extraños (T4 y T8). Tarde se dieron cuenta de su enfermedad.
Ser portador del SIDA (VIH) no significa una condena a muerte, hay personas que sobreviven muchos años, con una buena calidad de vida. Lo mejor es no dejarse llevar por el pánico y ser conscientes de nuestras limitaciones.
Al son de unos tacones









